La Batalla de Tarapacá fue un enfrentamiento clave ocurrido el 27 de noviembre de 1879 durante la Guerra del Pacífico. Tras la derrota en la Batalla de San Francisco, el ejército peruano se reagrupó en la quebrada de Tarapacá bajo el liderazgo del general Juan Buendía. El ejército peruano, compuesto por aproximadamente 4,500 soldados, se preparó para enfrentar a una columna chilena de cerca de 2,300 efectivos comandados por el general Luis Arteaga. Aunque los chilenos estaban en desventaja numérica, intentaron lanzar un ataque sorpresa, pero la niebla dificultó su avance e hizo que perdieran el rumbo.
A las 00:00 horas del 26 de noviembre, la división de Arteaga llegó a Lluga y se unió con la avanzada de Vergara, reuniendo un total de 2,281 hombres. Arteaga asumió el mando general de las fuerzas, mientras que Vergara quedó como su segundo. Los chilenos se organizaron en tres divisiones: la primera, al mando de Santa Cruz, debía avanzar por las alturas de la quebrada para rodear y cortar la retirada peruana hacia Quillaguasa, al norte de Tarapacá. La segunda, dirigida por Eleuterio Ramírez, avanzaría por el centro de la quebrada con el objetivo de atacar frontalmente a las tropas peruanas en la aldea. La tercera división, comandada por Arteaga, atacaría por el flanco desde los bordes superiores de la quebrada para encerrar y destruir a la fuerza peruana.
Los oficiales peruanos detectaron rápidamente el peligro y entendieron el plan enemigo, por lo que impartieron órdenes para retirar a sus tropas del fondo de la quebrada y llevarlas a lo alto, preparándose para enfrentar el ataque.
Los peruanos, alertados por arrieros sobre la llegada del enemigo, se organizaron para la batalla. El coronel Andrés Avelino Cáceres lideró la defensa peruana. Tras un intenso combate, las fuerzas peruanas lograron repeler el ataque chileno. La batalla tuvo dos fases: en la primera, los peruanos rechazaron el ataque y tomaron la iniciativa. Luego de una breve pausa, lanzaron un contraataque decisivo que obligó a los chilenos a retirarse.
La victoria táctica fue peruana, con el general Juan Buendía y el coronel Andrés Avelino Cáceres derrotando a las tropas chilenas comandadas por Luis Arteaga. Sin embargo, la escasez de suministros y municiones impidió a los peruanos mantener su posición en Tarapacá.
El enfrentamiento dejó 516 muertos y 179 heridos en el bando chileno, mientras que los peruanos sufrieron 236 muertos y 261 heridos. La derrota chilena no alteró sus planes de campaña, aunque provocó la renuncia de Vergara tras ser culpado del desastre. Para los peruanos, la victoria no modificó su situación, ya que debieron abandonar Tarapacá rumbo a Arica junto con la población local. Al llegar a Arica, el general Buendía y el coronel Suárez fueron arrestados por el contraalmirante Montero, quien los culpó de las derrotas y de haber dejado Tarapacá en manos chilenas.
La Batalla de Tarapacá es considerada un ejemplo de valentía y habilidad militar peruana. Aunque no cambió el curso general de la guerra, permanece en la memoria nacional como una de las gestas más heroicas. Fue la primera y única victoria peruana en la Guerra del Pacífico, demostrando la fuerza moral y el heroísmo del pueblo peruano. El 27 de noviembre se conmemora el Día del Arma de Infantería Peruana en honor a esta batalla. Entre los héroes más destacados figuran el coronel Andrés Avelino Cáceres y el alférez Mariano Santos Mateo, conocido como «El Valiente de Tarapacá» por arrebatar el estandarte al Regimiento 2.º de Línea de la Infantería chilena.
Autor: Contralmirante (R) Mario Sánchez Debernardi, docente facilitador de la Escuela Superior Conjunta de las Fuerzas Armadas.
Bibliografía:
Bulnes, Gonzalo (1911). Guerra del Pacífico. vol. 1: De Antofagasta a Tarapacá (PDF). Valparaíso: Sociedad Imprenta y Litografía Universo. p. 745.
Dellepiane, Carlos (1977). Historia Militar del Perú 2. Lima, Perú: Ministerio de Guerra del Perú, Biblioteca Militar.

