DIA INTERNACIONAL DEL HOMBRE

El Día Internacional del Hombre se celebra el 19 de noviembre y nace por iniciativa del Comité Internacional del Hombre, en Trinidad y Tobago, con el fin de destacar el rol positivo y las contribuciones del género masculino a la sociedad, la ONU por su parte, también reconoce el 19 de noviembre como el Día Internacional del Hombre, señalando que esta fecha sirve como punto de apoyo para establecer un momento de reflexión en relación por ejemplo, a la salud masculina, así como a destacar el rol y contribuciones de los varones a sus comunidades, sociedad o a su país.

El hecho de que exista un Día Internacional del Hombre resulta discordante para muchas personas, en contraposición al día internacional de la mujer, creado este último con el fin de empoderarla y situarla en un plano donde la equidad de género que permita rescatar sus mejores cualidades y abrirle oportunidades dignas, particularmente en la dinámica política y económica del mundo.

En tal sentido, también considero justo e importante resaltar en este día no solo aspectos positivos relacionados con la participación del hombre, en el contexto mundial, sino más bien, en recalcar la gran responsabilidad que le compete en la marcha de un país, para contribuir a que este evolucione de la mejor manera, configurando sociedades de alto nivel, donde aspectos como la cultura, la salud, la seguridad, la política y la democracia, alcancen estándares elevados que le permitan a las personas desarrollar una calidad de vida, acorde con sus expectativas y necesidades.

 El Comité Directivo del Día Internacional del Hombre, conformado en los años 2008-2009 por cinco miembros, debatieron y ratificaron cinco (05) objetivos importantes, cuya idea principal, se centraba en proteger sus valores y ofrecer un punto de referencia sostenible en el tiempo: ​

  • Promover modelos masculinos positivos; no solamente estrellas de cine y deportistas, sino también hombres de la vida cotidiana, de clase trabajadora, que viven vidas dignas y honradas.
  • Celebrar las contribuciones positivas de los hombres a la sociedad; al entorno, a la familia, al matrimonio, a la economía, al cuidado de los niños y el medio ambiente.
  • Centrarse en la salud y el bienestar de los varones; en lo social, emocional, físico y espiritual.
  • Mejorar las relaciones interpersonales y promover la igualdad de género.
  • Crear un mundo más seguro y mejor, donde la gente puede estar segura y crecer para alcanzar su pleno potencial.

Todos estos pilares poseen importancia; sin embargo, considero necesario abordar uno que, en estos tiempos, adquiere especial relevancia, pues dentro de él se originan hechos que golpean a diario a la sociedad en distintas modalidades, el pilar de la “Seguridad”.

El país ha hecho frente en épocas pasadas a “Amenazas tradicionales” provenientes de otros países, donde se veía comprometida la seguridad nacional e integridad territorial, hemos salido de un escenario generalizado de violencia subversiva que costó la vida de miles de peruanos con enormes pérdidas económicas para el país, otros de “Riesgos de desastres” que de manera diversa afectó a las diferentes regiones por la complejidad de sus fenómenos naturales y un escenario de “Pandemia” que colocó al país,  al borde del colapso sanitario, sin importar razas ni credos; actualmente enfrentamos otro tipo de amenaza, otro escenario, producto del “crimen organizado”, que acarrea otros delitos como la delincuencia, el sicariato y la extorsión, entre otros, y que hacen del ciudadano, un elemento altamente vulnerable con riesgo de su propia vida, conformándose pues, una sociedad temerosa, insegura y que no reúne las características apropiadas para alcanzar un desarrollo sostenible en un clima de paz, tal como lo demanda nuestra “Constitución Política del Perú” y las políticas de nuestro “Acuerdo Nacional”.

A lo largo de la historia se han configurado incontables escenarios donde el hombre ha tenido una destacada participación, sea en el desarrollo de los procesos o en su toma de decisiones. El comportamiento de las personas tiene un presente y un futuro, en el primer escenario de tiempo, se observan y analizan los hechos evitando su escalada y encontrando soluciones antes que se transformen en grandes problemas o generen escenarios de crisis, pero cuando la escalada es mayor, observamos el real comportamiento de sus actores y líderes, para darle a los grandes problemas, grandes soluciones. Los escenarios de crisis en materia de seguridad se pueden configurar en la actualidad de manera acelerada con toques de complejidad, pero a partir del comportamiento de estos actores y líderes, se generan, hacia el futuro, arquetipos de personas dignas de imitar, que ofrecen a la sociedad patrones de conducta elevados y ejemplares, esta es la parte importante en la evolución de toda sociedad ya que se rescataran esos valores para hacerlos suyos y transferirlos de generación en generación, contribuyendo con la construcción de su formación ética y moral, por ello la actitud y comportamiento de los hombres, puede medirse en virtud al aporte moral que permita mejorar la cultura y valores en toda sociedad y  en todo caso, al “alma nacional”.

En medio de este convulsionado escenario de violencia, emergen nuevamente —como en otras épocas— las fuerzas del orden, conformadas por nuestras Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, integradas por hombres militares comprometidos en generar tranquilidad y respeto en medio del caos provocado por individuos que, bajo ideologías erradas o por abandono social y carencia de valores, optan por el camino más fácil pero más dañino: el delito, con el consecuente costo de vidas humanas.

El saludo reverente va para el “Hombre militar”, aquel comprometido con la seguridad del país en cualquier escenario, para el soldado peruano de hoy, militar de siempre, identificado en primer lugar con su patria, fiel cumplidor de las normas emanadas de nuestra “Constitución Política”, amante de la sociedad peruana y de las personas que la conforman, hablar del “hombre militar”, es identificar a aquel que tiene en “Dios, patria y familia”, su columna vertebral como filosofía de vida, anteponiendo su país a sus intereses personales, sacrificando su familia, sin horas de trabajo, solo está por delante el fiel cumplimiento de su misión, aquella que vela por el bienestar de sus semejantes para permitir que estos logren su ansiado desarrollo, con justicia y seguridad, dos elementos que alcanzan sus manos como una manera de expresar, se respiren aires de paz y confianza.

Solo una reflexión, estos grandes momentos de convulsión que ha vivido el país a lo largo de su historia en materia de seguridad, ocasionaron gran cantidad de pérdidas humanas, se tuvo que hacer frente a estas calamidades con limitados recursos en cantidad y calidad, sin embargo, ello  haría que las virtudes del hombre militar, adquieran particular significación, su dimensión, su calidad humana, su perseverancia y su coraje, permitieron que su espíritu nunca desfallezca ni se amilane ante los embates, la seguridad tiene un precio material que no se compara con el precio siquiera de una vida humana, en cualquier caso el modelo del hombre militar es arquetipo a imitar por los grandes valores y virtudes que acrisola en su espíritu en bien de la nación.

¡Feliz día “Hombre Militar”!

Autor: Coronel (R) Enrique Aguilar Dolorier, docente facilitador de la Escuela Superior Conjunta de las Fuerzas Armadas.

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